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El futuro del quebrantahuesos en Cantabria, una responsabilidad de todos

Artículo publicado por Natalia Magdalena González-Cuevas en El Diario Montañés

Ejemplar adulto con marcas alares. Se llama Eva y tiene 27 años. Foto ©Natalia Magdalena González-Cuevas



Ejemplar subadulto de quebrantahuesos. Foto ©Natalia Magdalena González-Cuevas


El Gypaetus barbatus surca elegante, entre los picos dentados, un territorio abrupto de enormes paredones. Engalanado con su antifaz y barba, a la que hace alusión su nombre científico, ciclea los cielos cantábricos una de las aves ibéricas más amenazas y la única ave osteófaga de todo el mundo. En Cantabria, tenemos la enorme responsabilidad y fortuna de compartir cielo y cimas con esta peculiar especie a la que se puede ver no solo en el que fuera el primer Parque Nacional de España, los Picos de Europa, sino también en el resto de macizos montañosos.


Su envergadura oscila entre los dos metros y medio, mostrando una silueta en vuelo estilizada, con alas estrechas y cola en forma de cuña o rombo, muy similar a la del alimoche. Su nombre científico Gypaetus barbatus (del griego “Gyps”, buitre y “aetos”, águila, y del latín “barbatus”, que alude al mechón que sobresale bajo su pico) definen muy bien su aspecto. Otra de las características llamativas es el anillo esclerótico (círculo rojo que rodea su ojo) que resalta especialmente cuando el quebrantahuesos se muestra agresivo o nervioso.


Otra curiosidad es que el quebrantahuesos, al contrario que otros buitres, no necesita corrientes térmicas para alzar el vuelo. De hecho, esta ave se atreve a prospectar en condiciones meteorológicas adversas y extremas de ventisca.



Vídeo: ©Tony Peral


Garganta profunda


El quebrantahuesos es una especie osteófaga, cuya dieta se basa en los restos óseos de ungulados domésticos y salvajes de un tamaño considerable. Consume huesos tanto frescos como viejos, estos últimos de menor tiempo de digestión al poseer menos agua. Es la única ave del planeta capaz de metabolizar la osteína, una proteína presente en los huesos; esto es un claro indicativo de su alta especialización. Para poder disgregar los huesos y aprovechar la osteína, los jugos gástricos del estómago del quebrantahuesos tienen un pH muy ácido, en torno a 2.


Su nombre común, quebrantahuesos, hace alusión a sus artes culinarias porque cuando los carroñeros ya han descuartizado el cadáver y comido la carne, esta ave puede coger esqueletos enteros y llevarlos a lo que se denomina un ‘rompedero’. Es, en ese momento, cuando el quebrantahuesos procede a tirar restos óseos desde gran altura para estrellarlos en zonas rocosas como canchales para que piedras afiladas como cuchillos partan los huesos. Aún así, podemos observar con sorpresa cómo engullen huesos de gran longitud sin menor problema, piezas de hasta 25 cm de largo.



Infografía ©Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos



Viven hasta 45 años


Se trata de una especie longeva que puede alcanzar los 45 años. Tienen un ciclo reproductor dilatado de unos 177 días y ponen uno o dos huevos. Las zonas de puesta suelen localizarse en oquedades de paredones hasta donde trasladan materiales aislantes como lana, plumas, etc, capas que protegen al huevo del frío helador del exterior. En noviembre y diciembre, se produce el cortejo en las gargantas de la alta montaña. Las puestas más tempranas tienen lugar a mediados de diciembre y las más tardías a finales de febrero.


Tanto machos como hembras participan activamente en la incubación de los huevos y, tras unos 50-60 días nacen los pollos con una diferencia de seis días entre cada uno de ellos. El segundo pollo no suele sobrevivir consecuencia del cainismo. Es muy probable que los padres pongan este segundo huevo “como comodín”, pero realmente sólo uno de sus retoños sale adelante.


Algunas instituciones que se encargan de velar porque esta especie se recupere en número, cuentan con programas que consisten en coger ese segundo huevo para incubarlo en cautividad y así aprovecharlo para lograr su supervivencia. Este pollo se atiende día y noche siguiendo un riguroso proceso que consiste en la técnica de hacking: criar en cautividad y reintroducir esta especie en determinados lugares.


Gerardo Báguena alimenta a un pollo de quebrantahuesos. Foto ©Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos.


Distribución del quebrantahuesos

Mapa ©Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos



Su población para la década de 2010 se estableció en 576-785 parejas y la importancia de España dentro del continente es notable, según un estudio del IREC que acompaña estos datos de esta tabla:


Durante el pasado siglo XX, la especie se extinguió en los principales macizos montañosos de la Península Ibérica (Sistema Ibérico, Cordillera Cantábrica, Sistema Central, Sierra Morena y Sistemas Bético y Penibético), quedando relegada su presencia a los Pirineos a partir de la década de los 80, momento en el que desapareció el último ejemplar adulto de Andalucía.


Las montañas pirenaicas, con cimas que superan los 3000 metros de altitud, poseen un paisaje rico y variado y constituyen uno de los últimos refugios de vida silvestre del continente europeo. Desgraciadamente, algunas de sus especies más representativas han desaparecido debido a la persecución humana, como el lince boreal y el bucardo o sufrieron una drástica reducción, como el oso pardo y el quebrantahuesos.


En la actualidad, el quebrantahuesos ocupa en los Pirineos españoles (Navarra, Aragón y Cataluña) y franceses un área aproximada de 30.000 km2. Fuera de los Pirineos y gracias la puesta en marcha de dos proyectos de reintroducción, se han creado dos nuevos núcleos de reproducción: uno en las Sierras Béticas (Andalucía) y otro en la Cordillera Cantábrica.


Durante las últimas décadas, se han incrementado el número de observaciones de ejemplares fuera de su área de distribución habitual, debido a los movimientos que realiza la población flotante en otras áreas montañosas. Dado su carácter territorial, su distribución invernal en España coincide con la del periodo reproductor.


Las amenazas que supusieron, y suponen, pérdida de ejemplares fueron la caza directa, el veneno, la muerte por causa de tendidos eléctricos, la pérdida de hábitat, la reducción de recursos alimenticios, las molestias humanas en su periodo reproductor (senderismo, escalada, parapente, fotografía NO responsable de fauna …).


Para continuar con la mejora de la población de quebrantahuesos hay líneas de actuación contra el veneno, donde la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ) y la Fundación Gypaetus han participado activamente en diferentes escenarios, no sólo en el campo, sino también por la vía judicial. Además, campañas de sensibilización y educación ambiental, tan fundamentales como escasas en nuestro país.


Otro de los grandes enemigos de esta ave son los tendidos eléctricos. En este sentido, también luchan porque se corrijan algunas líneas eléctricas que se encuentran en lugares sensibles. El 23 de octubre del 2020 fue muy sonado el caso de Aquilón, al que encontraron gracias al emisor que portaba. Dos técnicos de la FCQ se desplazaron hacia el lugar, encontrando a Aquilón en una zona de viñedos con una herida en la garra derecha. Fue recogido y trasladado en primera instancia al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Cantabria. Tras un primer análisis, se determinó que sus heridas eran compatibles con un choque contra tendido eléctrico.


Tras su recuperación, el 1 de marzo de 2021 se le reliberó en su área habitual de campeo y, se sabe, que se ha adaptado perfectamente porque su muñón no le impide llevar una vida “normal”. Cualquier cántabro puede verle volar con su aún plumaje oscuro porque viste los colores previos al traje emplumado de los adultos, que lo alcanzará a los 7 años.

Gerardo Báguena con Aquilón antes se su reliberación. Foto ©Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos


Paredones y áreas de vuelo del quebrantahuesos en Liébana. Foto ©Natalia magdalena González-cuevas


El despoblamiento rural y el cambio en los modelos de ganadería extensiva, debido a las exigencias del mercado han provocado a su vez una reducción de los recursos tróficos para la especie. La ganadería de alta montaña estaba ligada a la alimentación de esta especie y de otras que aprovechaban la carroña para su alimentación.


Su futuro en Cantabria


Gracias a la labor de instituciones conservacionistas, con algunos apoyos de administraciones públicas, se hace un estudio científico para recoger toda la información relativa a la especie y así analizar la evolución de los ejemplares, su supervivencia y el uso y aprovechamiento que hacen del territorio.


El uso del territorio en años anteriores indica que la zona cántabra del Parque Nacional de los Picos de Europa y sus montañas aledañas son áreas de especial interés para la especie como se puede observar en el gráfico de geolocalizaciones en territorio cántabro en la temporada 2010/2021 que facilita la FCQ para este artículo de divulgación.

Localizaciones de quebrantahuesos 2010-2021. Mapa ©Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos


Cantabria es una Comunidad Autónoma que goza de un amplio territorio con características no solo aptas, sino idóneas para que sean recolonizadas por el quebrantahuesos. En el mapa se puede observar que Liébana es el territorio que goza de mayor ocupación por el quebrantahuesos.


Idoneidad de hábitat para el quebrantahuesos. Mapa ©Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos


El futuro del quebrantahuesos en Cantabria y en el resto de la Península dependerá de los esfuerzos de ciudadanos, instituciones públicas y privadas. La aprobación del Plan de Recuperación de la especie para el territorio cántabro, que se halla en la actualidad en fase de borrador, verá la luz pronto y será una herramienta para colaborar en ese futuro halagüeño para la especie y a su vez para otras, porque no se puede olvidar que todos los eslabones de la cadena trófica son fundamentales y susceptibles de generar daños a otras especies con su desaparición.


El futuro del quebrantahuesos en Cantabria y en otros territorios depende en gran medida de nuestra humanidad y responsabilidad.


Agradecimientos a la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos, con especial mención a su presidente, Gerardo Báguena, y a José Carlos González, biólogo de la FCQ, por la buena disposición a la hora de facilitar datos y gráficos para este artículo.


- Cantabria es rica en ecosistemas y biodiversidad. Conozcámosla y cuidemos nuestro patrimonio natural-.





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