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Nacen los primeros cervatillos en los montes de Cantabria

Actualizado: 15 jun 2020

Publicado en El Diario Montañés --> aquí.


Bajo el tupido follaje cual sombrilla que cobija de los rayos del sol, dan sus primeros pasoslas crías de ciervo recién nacidas en el bosque cantábrico. Los resultados de la berrea caminan junto a sus madres sobre los tapices florales de esta primavera tan inusual para los humanos.



Aquellos que disfrutamos de la vida en el monte acudimos en estas fechas al espectáculo de los nacimientos. Al trasiego de las cebas de pajarillos, a los coros de impacientes crías que reclaman alimentos, a las idas y venidas de los incansables padres, a los juegos inocentes de quienes se preparan para una vida en la que sólo sobrevive el más hábil y el más cauto. La naturaleza es implacable, no atiende a sentimentalismos y todo acto tiene una consecuencia.


Los gabatos presentan en sus primeros meses de vida un pelaje pardo punteado por círculos blancos muy definidos que les ayudan a camuflarse entre las flores y demás vegetación, mimetizándose a la perfección en los prados de las laderas. Con el paso del tiempo esas manchas que los aguardan de los predadores se van difuminando y dan paso a la tonalidad predominante del marrón mate de los adultos.




Grupo de ciervas, crías y un vareto en pleno verano. /NATALIA MAGDALENA GONZÁLEZ-CUEVAS


Los machos de ciervo, ajenos a la crianza, perdieron su cornamenta (lo que se conoce como desmogue) en los meses de marzo y abril, para dar paso automáticamente a las nuevas armas de lucha que se preparan para estar robustas en la berrea del otoño. En primavera y verano, se pueden ver grupos de machos pastando por los montes mientras las cuernas crecen y se endurecen. En el mes de agosto se desprenderán del 'correal', frotándose contra árboles jóvenes. El correal o borra es el terciopelo que recubre las cuernas del cérvido en la formación de las cuernas. Contiene vasos capilares que nutren la cornamenta en su desarrollo. Una vez que la masa ósea de las cuernas está formada, los machos se desprenden del correal y ya están preparados para las peleas en el celo.


En los últimos años se ha puesto de moda 'ir a la berrea', especialmente entre la gente de ciudad porque en los pueblos están acostumbrados a oír los bramidos y el choque de luchaderas y coronas en las brañas a primera y última hora del día fundamentalmente. En Cantabria, el celo suele explotar con las primeras brumas y lluvias del clima otoñal, a mediados de septiembre. Los machos, que formaban 'toradas', se disgregan y luchan con otros contrincantes para acaparar el máximo número de hembras. Todos quieren el mayor harén y para ello hacen un esfuerzo físico enorme con el fin de verse triunfadores. Puede haber harenes de hasta más de 50 hembras.


Macho en berrea /NATALIA MAGDALENA GONZÁLEZ-CUEVAS


Ellas se suelen ir con el ganador, normalmente el macho más fuerte y 'cornudo'. Serán cubiertas por el semental para parir a los gabatos en la primavera, en los meses de mayo y junio. La gestación dura unos 235 días.


Los ciervos, o también llamados con cariño 'reyes del bosque', se extienden ampliamente por las sierras de la geografía peninsular. En nuestra región, a principios del siglo XX, se practicaron sueltas de ejemplares de ciervo. Una repoblación de ejemplares provenientes de los montes de Toledo, durante los años 1949 a 1954. Entre 1972 y 1974, vuelve a hacerse otra suelta de venados traídos de Toledo, Jaén y Cuenca, soltando entre Saja, Palombera y Mozarguero un total de 36 machos y 78 hembras.



Macho en plena berrea agotado tras intensas jornadas de celo. /NATALIA MAGDALENA GONZÁLEZ-CUEVAS


A pesar de que es un animal muy popular, conocido por toda la población por su aparición en cuentos infantiles y porque es una especie cinegética, hay algunos mitos en torno a sus cuernas. Por ejemplo, es falso que cada punta represente un año de vida del animal. El número de puntas dependerá de edad y genética, pero no es acertado decir que cada punta se corresponda a un año.

Ahora nos encontramos en tiempo de cría y preparación para la llegada del otoño. Podremos ver a estos bellos ungulados salvajes por algunos bosques de Cantabria y quizá tengamos la suerte de toparnos con una cría agazapada entre las flores, en cuyo caso jamás tocaremos y nos alejaremos con cuidado para que su atenta madre vuelva a recogerla. Hay una falsa concepción de que las madres abandonan a sus crías. La vida se abre camino, dejemos que el ciclo continúe.

Fotograma de cierva con su cría, perteneciente a imágenes de Máximo Sánchez Cobo y Natalia Magdalena.


- Cantabria es rica en ecosistemas y biodiversidad. Conozcámosla y cuidemos nuestro patrimonio natural-.


Publicado en El Diario Montañés --> aquí.





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